Celebramos el día de la mujer con un breve recorrido por la historia de sus luchas y logros que son parte de la identidad de Yucatán.

Trabajadora, indígena, mestiza, estudiante, ama de casa, emprendedora, profesionista, madre, comerciante, la mujer yucateca es eso y mucho más. Es por eso que el 8 de marzo, un solo día del año, no es suficiente para agradecer los múltiples roles y aportaciones que ejerce la mujer para la sociedad.

Durante la constante consolidación de Mérida como ciudad y de Yucatán como estado, la mujer yucateca ha sorteado todo tipo de obstáculos para lograr el reconocimiento de su voz.

Los aportes de las mujeres a la sociedad y a la economía mexicana suelen ser invisibilizados. Es por ello que recordar la historia de la mujer en Yucatán es imprescindible para construir una sociedad más democrática, tolerante e inclusiva.

Nuevos movimientos y formas de protesta surgen a raíz de esta necesidad, tales como el paro nacional “El nueve ninguna se mueve”.

El día de la mujer en Mérida debe conmemorarse todos los días a través de pequeñas acciones que transformen el estilo de vida naturalmente machista, por uno inclusivo que busque la equidad de género, la justicia.

Día de la mujer

Pasado y presente de las mujeres en Yucatán

El presente de las mujeres yucatecas no puede entenderse sin hacer mención a su pasado. Desde la época prehispánica, la mujer maya en la historia ocupó un papel central. 

Antes de la conquista y a lo largo del continente, las mujeres tenían sus propias formas de organización, sus esferas de actividad reconocidas socialmente.

A la mujer en Yucatán se las consideraba complementarias al hombre en cuanto a su contribución a la familia y la sociedad. 

Además de ser agricultoras, amas de casa y tejedoras también eran alfareras, herboristas, curanderas y sacerdotisas al servicio de los dioses.

Sin embargo, todo cambió con la llegada de los españoles; consolidaron un bagaje de creencias misóginas, reestructuraron la economía y el poder político en favor de los varones se estableció como un estandarte.

Los siglos pasaron y frente a la subordinación, la historia de la mujer en Yucatán comenzó a trazarse dentro de un camino de lucha por modificar el esquema de pensamiento opresor.

Primer Congreso Feminista en Yucatán

Precursoras de los derechos, la historia de la mujer en Yucatán esta ligada al surgimiento de los movimientos feministas en México. De hecho, el movimiento feminista mexicano surge a mediados del siglo XIX en la península de Yucatán. 

Yucatán también será a principios del siglo XX, más precisamente en 1916, sede del primer Congreso Feminista en Yucatán y en México y segundo en América Latina.

De esa etapa sobresalen mujeres como Elvia Carrillo Puerto, Rita Cetina, Dominga Canto, Consuelo Zavala. Todas ellas enarbolaron los derechos de las mujeres en la península y son un ejemplo de lucha inaudito y valiente en una época donde el perfil de la mujer estaba destinado exclusivamente a la familia.

Si bien el Congreso marcó precedente, es necesario aclarar que no contó con la participación de todas las mujeres. Pues en su mayoría eran maestras de primaria. La participación sólo se redujo a mujeres blancas o mestizas que habían tenido la oportunidad, debido a su clase social, de ser alfabetizadas.

Las mujeres indígenas y analfabetas no participaron. Seguían siendo excluidas, trabajando en situaciones infrahumanas en las opulosas haciendas henequeras.

Aún así, es de destacar que 1916 fue momento crucial en la historia de los feminismos. Comienza desde entonces a trazarse el camino hacia el reconocimiento del sufragio femenino y la lucha por el ejercicio de la ciudadanía. 

Además el Congreso Feminista en Yucatán también hizo hincapié en la educación de las mujeres, la educación sexual y el divorcio. 

Lee: Cien años del Congreso Feminista en Yucatán.

La exclusión de la mujer indígena

En el día de la mujer en Mérida no puede olvidarse el rol que cumple la mujer maya y las mujeres indígenas. 

Día de la mujer en merida

En México, las mujeres indígenas y las niñas son uno de los colectivos más vulnerables. Su ejercicio de ciudadanía se ve constantemente amenazado debido, entre otras causas, a los patrones patriarcales tradicionales que han enmarcado y limitado su desempeño subordinándolas a los varones. 

En la celebración del día de la mujer en Yucatán no puede pasarse por alto la presencia de las mujeres indígenas. Hasta ahora, no han existido cambios radicales y ni estructurales que reformen la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran.

Estimaciones con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos 2010 señalan que alrededor del 40% de las hablantes de lenguas indígenas se encuentran en pobreza multidimensional extrema, porcentaje cinco veces mayor que el correspondiente a la población no hablante de lenguas indígenas.

De igual forma, el “Informe sobre Desarrollo Humano de los Pueblos Indígenas en México”, señala que el Índice de Desarrollo Humano de la población indígena es 11.3%, menor que el de la población mexicana no indígena y que la probabilidad de caer en pobreza de las mujeres indígenas es de un 38%: casi el doble de la no indígena, que ronda el 20% .

Discriminación y opresión 

Asimismo, las mujeres indígenas en México afrontan una cuádruple opresión: por su clase, etnia, generación y género. En ese sentido, la discriminación no es exclusiva del sistema económico; en los ámbitos familiares es muy habitual y es recurrente que a las mujeres se las encapsule en roles de género tradicionales (como madres, esposas y trabajadoras del hogar).

El trabajo doméstico junto con la maternidad es considerado como una obligación femenina. Cuando algunas mujeres indígenas logran acceder al mercado de trabajo, con pésimos salarios, al igual que las mujeres mestizas, no dejan de realizar el trabajo doméstico, lo que se traduce en dobles y triples jornadas.

El 64.7 de las mujeres indígenas de 12 años y más realiza actividades no remuneradas, cifra superior si se la compara con el porcentaje nacional que se ubica en 62.8%.

La tasa de actividad laboral en la población indígena es de 70.4% para varones y 23.5% para mujeres. 

Por otro lado, el analfabetismo (22.5 % en mujeres indígenas) y la falta de capacitación, entre otros factores, también influyen para que estas mujeres puedan acceder al mercado laboral. 

Por lo tanto, el día de la mujer en Yucatán y todos los días es urgente resaltar la necesidad de actuar e intervenir frente a las cifras alarmantes en las que se encuentra ese sector de la sociedad.

Finalmente, este 8 de marzo, el día de la mujer, también es imprescindible presentar nuevas políticas públicas eficientes para revertir las cifras de trabajo precario, acoso sexual y feminicidio al que son expuestas, continuamente, las mujeres yucatecas, mexicanas y del mundo.

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